Y no me refiero al edificio, si no al gran barco del cual tengo vagos recuerdos de niñez amarrado frente al ayuntamiento de Bilbao.
Una pena, que con los nuevos puentes de Bilbao, y el cierre del levadizo en el puente de Deusto, no podamos volver a disfrutar los bilbainos de un barco que dota de atractivo turístico al centro, y que
la mala suerte nos lo quito en nuestra riada del 83.
Si, es cierto que el nuevo
museo marítimo suple esta función, pero no esta frente al ayuntamiento en un sitio atípico para un barco, generando fantasías increíbles en la mente de cualquier niño, que siempre lo veía atracado en el mismo lugar, como si le hubieran impedido continuar hacia el nacimiento del río nervión, al encontrarse con el puente del ayuntamiento.